Magnifica

Virgen María, según san Lucas 1.46-56

Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; 
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, 
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: 
su nombre es santo, 
y su misericordia llega a sus fieles 
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón, 
derriba del trono a los poderosos 
y enaltece a los humildes, 
a los hambrientos los colma de bienes 
y a los ricos los despide vacíos.
Exaltó a Israel, su siervo,
acordándose de su Misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abrahám y su descendencia 
por siempre.
Amén

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