Queridos visitantes, hoy quiero compartir con ustedes la última carta que nos ha enviado el hermano Elías de Agnus Dei, a la Familia de Abbá, donde nos exhorta a orar por la paz, pero no por la paz que da el mundo y que, por supuesto, necesitamos, sino por la verdadera paz que viene de Dios.
Con el permiso del hermano Elías les comparto esta carta rica en su reflexión, y necesaria dados los sucesos del mundo, internacionales y locales, llenos de violencia. Se la comparto íntegra para que al leerla puedan hacer sus propias interpretaciones, sin que mi opinión (por demás ya obvia por el simple hecho de compartirla) les influya de una manera equivocada.
Saludos en Cristo y María.
7 de enero de 2026
Querida Familia de Abbá:
Justamente mientras reflexionaba sobre lo que podría escribirles hoy, Lucía me envió una frase del papa San Pío X con la que me gustaría comenzar la primera carta circular de este año:
«Querer la paz sin Dios es absurdo, porque donde no está Dios, huye la justicia; y donde falta la justicia, es inútil esperar la paz».
Sin duda, el tema de la paz es de gran actualidad, pues, aunque se habla mucho de ella, las guerras y los conflictos armados van en aumento. Yo mismo he abordado este tema en muchas ocasiones y lo llevo siempre en el corazón, porque, lamentablemente, está sucediendo precisamente lo que san Pío X expresó con tanta sencillez y claridad: «Querer la paz sin Dios es absurdo».
¿No sería necesario que la Iglesia lo dijera con la misma claridad en la actualidad? ¿No es una ilusión esperar la paz si no se anuncia la condición básica para alcanzarla: el cumplimiento de los mandamientos de Dios y el seguimiento de su Hijo? ¿No existe el peligro de que venga el Anticristo y nos ofrezca una paz que no procede de Dios, engañando así a la humanidad[1]?
Si nosotros, como Familia de Abbá, escuchamos atentamente las palabras de nuestro Padre Celestial, sabremos cuál es el camino hacia la verdadera paz. Recordemos lo que nos dice en el Mensaje a la Madre Eugenia Ravasio:
«Si toda la humanidad me invoca y me honra, haré que el espíritu de paz descienda sobre ella como rocío reconfortante. Si todas las naciones me invocan y me honran, ya no habrá conflictos ni guerras, porque yo soy el Dios de la paz, y allí donde yo esté, no habrá guerra».
Querida Familia de Abbá, este es mi gran deseo al comenzar el nuevo año: que contribuyamos a la verdadera paz y no nos dejemos engañar por una paz aparente. Esta es también la intención por la que os pido orar de manera especial durante este mes.
Ante el creciente oscurecimiento del mundo y de la Iglesia, se vuelve particularmente urgente transmitir el mensaje de nuestro Padre celestial, cada uno según la manera que Dios le ha confiado. «Paz solo hay en Dios», nos dice el hermano Nicolás de Flüe, el santo patrono de Suiza. Y debemos escuchar atentamente la advertencia contenida en la frase del papa Pío X citada al inicio: «Donde no está Dios, huye la justicia; y donde falta la justicia, es inútil esperar la paz».
Tal vez podamos prestar una pequeña contribución si oramos por la verdadera paz y nos esforzamos sinceramente por vivir como nuestro Padre quiere, señalando así con nuestra vida el camino hacia Él y, por tanto, hacia la verdadera paz.
En el amor de nuestro Padre Celestial,
Hno. Elías
[1] Con vistas al advenimiento del Anticristo, escribí recientemente un texto en el que señalé dos grandes engaños que pueden empañar nuestra visión y dificultar que identifiquemos a un anticristo venidero, o al último Anticristo que ha de manifestarse al Final de los Tiempos. Podéis encontrar el texto en este enlace: https://es.elijamission.net/blog-post/identificaremos-al-hijo-de-la-perdicion/