Cuando hay amor la tierra es blanda
Vicente Valero, ‘Arqueología’
Me gusta esta palabra que de pronto se viste con tu rostro
me detengo y te miro a los ojos: qué tan calmada tienes el alma
-te digo-, este día pareces una pradera con un lago de aguas mansas,
y qué de azul está tu cielo y qué tan blancas tus nubes,
cómo soplas apenas un silencio suave que avisa el mediodía.
Te miro bien porque habré de recorrer tus colinas
una tarde que hagas brisa, te miro bien,
porque ya sabes que te quiero.
Pienso que he de sembrar aquí una ceiba -te digo-,
y viendo al chupamirto sé que anidará
en la enredadera cuando amanezca
porque he de mirarte a todas horas –insisto-
porque la tierra es blanda y la siembra llega.