Faros que prolongaron mi naufragio
Aquellos que tanto me dijeron
por siempre Alfonsina me dejaron
Qué ganas de seguirte entre las olas
y escuchar el caracol cuando convoca
sobre la gasa marina lo divino
Qué ganas de creer, Alfonsina,
en los brazos del mar y en sus luceros
que cintilan paz y olvido.
Qué ardua esta tarea de caminar
y escocer el pensamiento entre rutinas