de amarilla esperanza, vuela
del balcón azul y la dulce adelfa
por la ciudad
y leve
con el toque sutil de tu aleteo
del pensamiento al pecho penetra
de aquél que amo y dile:
Una rosa hay en lo valles,
una flor para tu palacio dispuesta.
¡Oh soles de Oriente y Occidente
escuchen la salmodia del silencio:
La fuente de mármol se ha hecho carne,
el cedro libanés inclina su rama,
el roble acepta el nido,
el manzano alimenta a la paloma!
Oh mariposa feliz
busca en su mano la caricia
y si es dormida
torna entre mi seno y muere
de amarilla esperanza llena.