Las mariposas

Era una mariposa de color rojo. Era un rojo como de rosa. Y sus alas eran un montón de pétalos de rosa. Era grande. Cuando entré se vino sobre mí. Me hice a un lado. Pero ella volvió sobre mí, contra mi mano derecha, mordiéndome los dedos, mordiendo el anular. Manotee al aire, espantándola, asustada, mirando sus extrañas alas maravillosas, maravillada. Ella seguía sobre de mí. Contra mi mano.

Era una pequeña mariposa blanca la que se acercó a mi oído y susurró algo. No recuerdo qué.

Alguien esparce polvo de oro alrededor de las casas.