Enriqueta Ochoa
Con tres doncellas me heredó mi madre:
la que vive en los altos,
toda hecha de luz; de ese viento dorado
con que el sol nos habita.
La que conmigo asiste,
redil de altas alambradas,
entrecejo severo, intuición.
Y la de abajo,
tigres enardecidos
bajo el sopor nocturno del verano.