El sillón del terapeuta se ha convertido en un martillo inmisericorde
que repite una y otra y otra vez: hazte cargo de ti; qué quieres con la vida.
Pero se ha callado justo a la hora de la cita: las 6 en punto de la tarde
cuando llueve a mares en la selva donde ha sido invocado
el bravo quetzal que revolotea en el jade
Pájaro que transmuta las memorias acomodaticias
y hace vida con la desmemoria de frases laberínticas que rezan maitines de tipo
te quiero y Dios mío, si aquí estuviera
Ese martillo es realmente un yunque: Debes aclarar tus ideas…
pero calla justo a la hora de la cita cuando llueve a mares en la selva.