De pronto, Peyta llegó y comenzó a sacar los pollos de sus cajas y a darles la terramicina. Me alivié tanto.
Tuve la extrañísima sensación de que era uno de ellos.
De pronto, Peyta llegó y comenzó a sacar los pollos de sus cajas y a darles la terramicina. Me alivié tanto.
Tuve la extrañísima sensación de que era uno de ellos.