Los estertores implacables,
el hambre pélvica
y la sed, terrible sed
que me dejaste
Los estertores implacables,
el hambre pélvica
y la sed, terrible sed
que me dejaste
Sta. Teresita del Niño Jesús
Por qué te amo, oh Madre
Porque me alegra el nombrarte;
Porque el pensar en tu suma grandeza
No puede inspirarme temor;
Meditando tu vida sencilla
Me atrevo a mirarte y a acercarme a vos.
María, aunque soy pequeña
Poseo en mí a mi Dios,
Mas no me asusta mi debilidad
Tu tesoro también es el mío;
Cuando Jesús viene a mi corazón
Sueña estar reposando María.
Tú que viniste, Madre,
A sonreírme en la mañana de mi vida:
Ven a darme tu sonrisa otra vez,
Ahora que ya es la tarde (2)
Los pequeños de la tierra,
Madre, te miran sin miedo,
Marchando por el camino común
Nos guías al cielo;
Tu mirada aleja el temor,
Nos enseña a llorar, nos enseña a reír.
María, tú nos amas
Como nos ama Jesús;
Amar es dar todo y darse a sí mismo,
te diste toda a nosotros;
Dios conocía tu inmensa ternura
Y te quiso dejar como refugio nuestro.
«A la victoria que no sea clara, caballeresca y generosa preferimos la derrota, porque es necesario que mientras cada golpe del enemigo sea horrendo y cobarde, cada acción nuestra sea la afirmación de un valor y de una moral superiores.»
Soldados de Salamina, Javier Cercas 2017
las letras son tus dedos
las letras son tu lengua
las letras que son tus brazos y mi hogar
las letras vientos de otoño y de verano
las letras piedras talladas por los años
las letras ultraroca y agua de mar
las letras que somos tú y yo incrustados en este alfabeto hecho de barro
las letras hombres con su tiro al blanco
las letras mujeres con su aljaba de fertilidad
las letras mano tuya y cuerpo mío
las letras lava de buscar
las letras Prometeo incendiario
las letras que por arder hacen llorar