Por tu dulce boca yo
me transformé en sal,
me convertí en hambre.
Por tu piel de arena
y por tus negros ojos,
toda soy agua que arde.
Por tu dulce boca yo
me transformé en sal,
me convertí en hambre.
Por tu piel de arena
y por tus negros ojos,
toda soy agua que arde.
«Si bien es justo respetar a un maestro, también es importante cuestionar su autoridad. Fue una experiencia que me enseñó a no seguir nunca ciegamente a la masa sino a considerar primero en qué dirección me estaba arrastrando.»
Un artista del mundo flotante. Kazuo Ishiguro 2017
urge la Palabra el cosmos diminuto y apresado
en estrecheces que alcanzan
brazos muertos pero erguidos
suspiros ventanas selladas entre paredes abiertas
apura la sangre no reconocida
estalla
toca en las piedras la demora del cuerpo pedido
halla espigas y muérdago
ofrece alas de cisne cuello de oveja
no es un pez que muere por la boca
sino un hombre enamorado
«Créame: esas historias ya no le interesan a nadie, ni siquiera a los que las vivimos […] Alguien decidió que había que olvidarlas y, ¿sabe lo que le digo?, lo más probable es que tuviera razón; además, la mitad son mentiras involuntarias y la otra mitad mentiras voluntarias.»
Soldados de Salamina, Javier Cercas 2017
El viento mece la rama
el cosmos se balancea
uno dos
airosa va la mujer
uno dos
izado lleva el pezón
María, tú que velas junto a mí
Y ves el fuego de mi inquietud
María, madre, enséñame a vivir
Con ritmo alegre de juventud
Ven, Señora, a nuestra soledad,
Ven a nuestro corazón,
A tantas esperanzas que se han muerto
A nuestro caminar sin ilusión.
Ven y danos la alegría
Que nace de la fe y de amor
El gozo de las almas que confían
en medio del esfuerzo y el dolor
Ven y danos tu esperanza
Para sonreír en la aflicción,
La mano que del suelo nos levanta,
La gracia de la paz en el perdón.
Ven, y danos confianza,
Sonrisa que en tu pena floreció
Sabiendo que en las dudas y tormentas
Jamás nos abandona nuestro Dios.
«Creo que en general no siento ninguna admiración por los ‘tortugas’ que en el mundo existen. Su perseverancia y firmeza, así como su capacidad de supervivencia, podrán ser cualidades apreciables, pero no así su falta de franqueza y la desconfianza que despiertan. Al final se termina por despreciarlos, ya que nunca los vemos arriesgarse por nada, ni en nombre de la ambición ni en pro de unos principios en los que supuestamente creen. Es gente que nunca será víctima de una derrota heroica como la que sufrió Akira Sugimura a causa del parque Kawabe; por esa razón, aunque como profesores o en cualquier otro cargo lleguen a ganarse un mínimo de respeto, nunca conseguirán salir de la mediocridad.»
Un artista del mundo flotante, Kazuo Ishiguro 2017