urge la Palabra el cosmos diminuto y apresado
en estrecheces que alcanzan
brazos muertos pero erguidos
suspiros ventanas selladas entre paredes abiertas
apura la sangre no reconocida
estalla
toca en las piedras la demora del cuerpo pedido
halla espigas y muérdago
ofrece alas de cisne cuello de oveja
no es un pez que muere por la boca
sino un hombre enamorado