Rubén Bonifaz Nuño
A ti, para tu amor,
límite altísimo
de los oscuros límites del alma.
Para ti, de quien fuera
como un presagio conmovido el sueño;
pregunta sola a la que voy, vestido
con el claro temor de la certeza.
Para tu amor:
orilla temblorosa en la que nace
el silencio colmado,
la claridad calmada
que hasta el ángel más triste desconoce.
A ti, esperanza, ritmo
— ¿resurrección acaso? —
llama que surge, ya de la ceniza;
espiga primordial, caricia, muerte.
A ti, para tu amor, van mis palabras.