Difícil es el camino

Li Bo

En la copa de oro, el vino de arroz vale una fortuna
En el plato de jade, el manjar vale diez mil monedas
Poso la copa, tiro los palillos, incapaz de comer
Desenvaino la espada y miro a mi alrededor, mi corazón está
lleno de incertidumbre
Quisiera cruzar el rio Amarillo, el hielo aprisiona sus aguas
Me dispongo a subir al monte Tai Hang, la nieve cubre las montañas
En mi ocio, me dedico a pescar en el torrente de jade
De repente, vuelvo al barco, soñando con acercarme al sol
¡Difícil es el camino! ¡Difícil es el camino!
¡Muchos son los vericuetos! ¿Dónde me encuentro ahora?
El viento constante irrumpe en las olas, un tiempo vendrá
en que haré las velas de nubes, navegando por el mar esmeralda

Preludio. Ofrecimiento

Rubén Bonifaz Nuño

A ti, para tu amor,

límite altísimo

de los oscuros límites del alma.

Para ti, de quien fuera

como un presagio conmovido el sueño;

pregunta sola a la que voy, vestido

con el claro temor de la certeza.

Para tu amor:

orilla temblorosa en la que nace

el silencio colmado,

la claridad calmada

que hasta el ángel más triste desconoce.

A ti, esperanza, ritmo

— ¿resurrección acaso? —

llama que surge, ya de la ceniza;

espiga primordial, caricia, muerte.

A ti, para tu amor, van mis palabras.