En una taza de café*

Godart

Puesto que la relación social es siempre ambigua, y mi pensamiento divide tanto como une y mi palabra acerca por lo que expresa y separa por lo que calla. Puesto que un abismo separa la certeza subjetiva que tengo de mí y la verdad objetiva que soy para los otros. Y que me encuentro culpable aunque me siento inocente. Puesto que fallo en comunicar, en entender. En amar o ser amado. Y que cada fracaso me confina a la soledad. Puesto que no puedo apartarme de la objetividad que me aplasta. Ni de la subjetividad que me exilia. Puesto que no puedo elevarme al Ser ni hundirme en la nada. Debo escuchar, debo observar mi alrededor más que nunca. El mundo, mi semejante, mi hermano.

¿Dónde está el principio? ¿El principio de qué? Dios creó el cielo y la tierra. Qué fácil. ¿Qué más puedo decir? Decir que los límites del lenguaje son los del mundo Que los límites de mi lenguaje son los de mi mundo. Que hablando limito al mundo, lo termino. Y que la muerte misteriosa abolirá esos límites y no habrá preguntas ni respuestas, todo será borrado…

*Título inexacto

La grafomanía

«Pero el efecto revierte sobre la causa. La soledad generalizada produce la grafomanía, pero la grafomanía masiva al mismo tiempo confirma y aumenta la soledad general. El descubrimiento de la imprenta hizo posible en otros tiempos que la humanidad se entendiese mutuamente. En la época de la grafomanía generalizada, la escritura de libros adquiere el sentido contrario: cada uno está cercado por sus letras como por una pared de espejos que no puede ser traspasada por ninguna voz del exterior.»

El libro de la risa y el olvido, Milán Kundera 2016.