Empuño mi copa y pregunto a la luna

Li Bo, trad. de Anne-Hélène Suárez

¿Cuánto lleva la luna en el cielo oscuro?
Pregunto, bajando la copa
En vano intenta el hombre atrapar a la luna
Es la luna errante la que sigue al hombre
Sobrevuela como un espejo relumbrante
Sobre palacios escarlatas
Sus destellos fulgurantes disipan la verde bruma
Sólo emerge de noche ascendiendo desde el mar
¿Por qué se esfuma con las nubes del alba?
Año tras año, el conejo blanco desmenuza las hierbas
Medicinales
¿En qué compañía vive solitaria Chang E?
Los hombres de hoy no ven la luna de antaño
Pero la luna de hoy alumbró a los hombres de la antigüedad
Los hombres de antes y los hombres de ahora son como
el agua que corre
Todos vieron la misma luna
Mi único deseo, cuando canto y bebo
Es que la luna se refleje eternamente en mi copa de oro

Altazor (fragmento II)

Vicente Huidobro

Seguir cargado de mundos de países de ciudades

Muchedumbres aullidos

Cubierto de climas hemisferios ideas recuerdos

Entre telarañas de sepulcros y planetas conscientes

Seguir del dolor al dolor del enigma al enigma

Del dolor de la piedra al dolor de la planta

Porque todo es dolor

Dolor de batalla y miedo de no ser

Lazos de dolor atan la tierra al cielo las aguas a la tierra

Y los mundos galopan en órbitas de angustia

Pensando en la sorpresa

La latente emboscada en todos los rincones del espacio.

Me duelen los pies como ríos de piedra

¿Qué has hecho de mis pies?

¿Qué has hecho de esta bestia universal

de este animal errante?

Esta rata en delirio que trepa las montañas

sobre un himno boreal o alarido de tierra

Sucio de tierra y llanto

De tierra y sangre Azotado de espinas y los ojos en cruz.

Altazor (fragmento I)

Vicente Huidobro

Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad?
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa
Con la espada en la mano ?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios?
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?
Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor ?
Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor
Estás perdido Altazor
Solo en medio del universo

Me desordeno, amor*

Carilda Oliver Labra

Me desordeno, amor me desordeno

cuando voy en tu boca, demorada,

y casi sin porqué, casi por nada,

Te toco con la punta de mi seno.

te toco con la punta de mi seno.

y con mi soledad desamparada;

y acaso sin estar enamorada

me desordeno, amor, me desordeno;

Y mi suerte de fruta respetada

arde en tu mano lúbrica y turbada

como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,

cuando voy en tu boca, demorada,

me desordeno, amor, me desordeno.

*Título inexacto

Dolientes

Cáncer de Dios, nos ha llamado un blasfemo.

Serias erratas en El Gran Libro del Mundo.

“Fenómenos” de José Emilio Pacheco

¿Y quién puede saber lo que calla el mudo,

lo que no recorre el cojo,

cuánto se encaja en la niña de los ojos

la oscuridad de los ciegos?

Un sueño te mostró signos irrepetibles,

monturas de moldes

y tú dijiste, casi con imitada sabiduría:

‘son las erratas’ y así lo dejaste escrito.

Pero yo, cáncer de Dios y errata irreparable,

te pregunto a ti que has sido un vidente:

¿quien tiene autoridad para decir

lo que puede tocar el mutilado?

¿Quién puede medir la hondura

de la soledad del triste?

Oh poeta, cuando hables de dolientes

rásgate el corazón y llora…

La grafomanía

«Pero el efecto revierte sobre la causa. La soledad generalizada produce la grafomanía, pero la grafomanía masiva al mismo tiempo confirma y aumenta la soledad general. El descubrimiento de la imprenta hizo posible en otros tiempos que la humanidad se entendiese mutuamente. En la época de la grafomanía generalizada, la escritura de libros adquiere el sentido contrario: cada uno está cercado por sus letras como por una pared de espejos que no puede ser traspasada por ninguna voz del exterior.»

El libro de la risa y el olvido, Milán Kundera 2016.