Laura Méndez de Cuenca
¡Oh corazón! ¿qué vales ni qué puedes
de este vivir en el artero abismo,
si presa tú de las mundanas redes,
eres siervo y señor a un tiempo mismo?
¿Quién a tu ley su vanidad no humilla?
¿A quién si ruegas, tu humildad no mueve?
¿Eres luz y verdad? ¿Eres arcilla?
¿Guardas lo eterno, o lo mudable y breve?
¿Qué vínculo, qué lazo hay en tu esencia
entre el yo pensador y el sentimiento?
¿Al pensamiento guardas obediencia,
o dominas audaz al pensamiento?
¿Por qué formas de amor volcán hirviente,
si tu latir a otro corresponde?
¿Dónde guardas del odio la serpiente?
la torpe envidia y la ambición, ¿en dónde?
Yo no lo sé; mas la virtud y el vicio
juntos te inspiran por extraño modo:
si abnegado, capaz del sacrificio;
réprobo y criminal, capaz de todo.
Invisible poder tu curso enfrena;
múltiple forma a tu capricho mudas:
tétrico en Hamlet, triste en Magdalena,
sublime en Jesucristo, real en Judas.
Amas al mundo y sueñas con el cielo;
tremenda lucha en que tu ser exhalas;
así el ave nacida para el vuelo
calienta el nido en que plegó las alas.
Ruedas a veces a la cripta muda
de beatífica fe sublime ejemplo,
y otras, roído por sangrienta duda,
mártir espiras al umbral del templo.
Ya eres ternura y místico idealismo;
ya deleite sensual de amante pena;
ora fe y religión, ora ateismo,
dogma que salva y duda que condena.
Penumbra o claridad, verdad o mito,
vives, palpitas, gozas y padeces;
por el amor confiesas lo infinito,
y aceptas el infierno si aborreces.
¡Qué batallar con la pasión a solas!
¡Qué fiera lid a solas con la idea!
¡Qué dejar en el ara en que te inmolas,
carne que abrasa y sangre que caldea!
¡Qué vida tan inquieta la del mundo!
¡Qué promesa tan dulce la del cielo!
La Muerte… ¡Qué misterio tan profundo!
La Nada… ¡Qué terrible desconsuelo!
Cese ya, corazón, tu lucha fiera,
y que la luz al pensamiento acuda:
Si eres fango no más ¿por que se espera?
si eres obra de Dios ¿por qué se duda?…
¡…Misterio nada más!… Y quien osado
pretenda conocerte…¡pobre loco!
Vives para ser barro, demasiado,
y para ser verdad, vives muy poco.