Le diré que yo, a usted, lo quiero.
De a poquito voy mirándolo
como cuando se va reconociendo
la forma y el color cálido
de cada hoja del árbol.
Ya le digo, a usted lo pienso
como ese poeta que en los ojos
de una mujer vio la poesía,
como aquel otro que solo en el cuerpo
de su compañera halló reposo,
así lo siento, a veces con sábanas
rosas y floreadas lo recuerdo,
y a veces, como ahora, empalabrada
para no escuchar el silencio.
Porque le digo, yo a usted lo sueño
así, nada más, abandonada
en medio del cotidiano
fluir milenario de la vida.
Por eso le digo en estos versos libres
lo que ya sabe, lo que le he dicho:
yo, y solamente a usted, lo quiero.