Difícil es el camino

Li Bo, trad. Anne-Hélène Suárez

En la copa de oro, el vino de arroz vale una fortuna
En el plato de jade, el manjar vale diez mil monedas
Poso la copa, tiro los palillos, incapaz de comer
Desenvaino la espada y miro a mi alrededor, mi corazón está
lleno de incertidubre
Quisiera cruzar el rio Amarillo, el hielo aprisiona sus aguas
Me dispongo a subir al monte Tai Hang, la nieve cubre las montañas
En mi ocio, me dedico a pescar en el torrente de jade
De repente, vuelvo al barco, soñando con acercarme al sol
¡Difícil es el camino! ¡Difícil es el camino!
¡Muchos son los vericuetos! ¿Dónde me encuentro ahora?
El viento constante irrumpe en las olas, un tiempo vendrá
en que haré las velas de nubes, navegando por el mar esmeralda

Reconocimiento

Le diré que yo, a usted, lo quiero.

De a poquito voy mirándolo

como cuando se va reconociendo

la forma y el color cálido

de cada hoja del árbol.

Ya le digo, a usted lo pienso

como ese poeta que en los ojos

de una mujer vio la poesía,

como aquel otro que solo en el cuerpo

de su compañera halló reposo,

así lo siento, a veces con sábanas

rosas y floreadas lo recuerdo,

y a veces, como ahora, empalabrada

para no escuchar el silencio.

Porque le digo, yo a usted lo sueño

así, nada más, abandonada

en medio del cotidiano

fluir milenario de la vida.

Por eso le digo en estos versos libres

lo que ya sabe, lo que le he dicho:

yo, y solamente a usted, lo quiero.