Escribo poemas de amor para alguien que no existe
o existe en aquel futuro cristiano
en donde ‘algún día seré feliz’
(manía de la buena esperanza).
Me mantiene al día,
fuerte en la civilización del futuro que ya
nos ha rebasado
(hay quien le llama posmodernismo)
en los tiempos de la buena gente y la solidaridad,
en los tiempos de la democracia y
de la pronunciada equidad de géneros,
por que, después de todo,
¿Para qué quiere una buena mujer
conocer de amores?
Escribo poemas de amor,
susurro al oído de alguien amado
varios ‘te quiero’, sentidos ‘te amo’,
y lo avisoro levantarse al amanecer
y volver por la tarde,
justo cuando comienza el frescor
y hacen falta el abrazo y la sonrisa.