Depresión

Las palabras están enfermas porque nadie las comprende. Padecen polisemia.

Se juntan unas con otras, se solidarizan, pero los hombres

tienen la mirada perpleja.

Danzan entonces con sus formas promiscuas.

Se disfrazan de aromas

                                  y de colores adquieren quintaesencia.

Mas los hombres tienen la mirada perpleja.

Por montones acuden al sillón del siquiatra que rara vez aclara su espíritu convexo;

otras comienzan civitas dei que culminan en peregrinaciones a La Meca.

Algunas no soportan, se suicidan; otras

planean ataques terroristas; y otras absurdas deambulan posesas.

 Y los hombres, convencidos, tienen la mirada perpleja.

Mi virgen bella 6

Eres la esperanza que a nosotros

En forma de mujer nos dio el Señor,

Le pides con paciencia que su enojo

No caiga sobre el mundo pecador.

Tan puro es tu amor y tan hermoso

Que humildes nos postramos a tus pies,

No me atrevo a mirarte a los ojos

De indigno que me siento ante tu ser

Como quisiera, ay, mi virgen bella

Que mi cariño se convirtiera

En una ofrenda y así entregártelo,

Reina del cielo, la más amable,

Como una estrella maravillosa

Que siempre está cuidándonos

Hoy ante tu altar en tu presencia

te quiero regalar mi corazón

Va lleno de oraciones y promesas

Para que se le entregues al Señor

Tu eres el orgullo de mi tierra

Pues México escogiste para hacer

La casa donde al pobre le pudieras

Tu amor y bendiciones conceder

Como quisiera, ay, mi virgen bella

Oh Virgen santa 5

Oh Virgen Santa, Madre de Dios

Sois la esperanza del pecador (2)

Vuela suspiro del alma mía

Lleva a María mi ardiente amor,

Haz que me mande mi Madre amada

Una mirada de protección.

Dile que has visto mi sufrimiento

Dile que siento mortal dolor,

Que su amor santo es ya mi anhelo

Que es el consuelo del pecador

En ti ponemos nuestra esperanza

Todo lo alcanza tu intercesión,

Hacia nosotros tu mano extiende

Benigna atiende nuestra oración

Somos cual naves que van perdidas

Y combatidas del Aquilón.

Más tu nos llevas por rumbo cierto

Al feliz puerto de salvación

Cruzando vamos por este rumbo

De horror profundo sin paz hallar.

Tu amante peso dénos abrigo

Que es ese nido quiero morar.

Llévame, oh Madre, llévame al cielo

Pues este suelo es de sufrir.

Llévame, oh Madre, llévame al cielo

Que ya no puedo sin ti vivir.

Qué linda viene la Virgen 4

Qué linda viene la Virgen

Siendo que ha llorado tanto

Con su manto de claveles

Que le dio su padre Santo

A Teresa le mandaron

Su manto de clavelinas

Por ser la esposa de Cristo

Y la Virgen su madrina

En aquel cerrito azul

Está una piedra redonda

Donde se paró el Señor

A ponerle su corona

Tres altares se quemaron

Cuarto en el altar mayor

El retablo de Santa Ana

Y el calvario del Señor

Bajó la Virgen María

Rodeada de resplandores

Del cielo empíreo bajó

A coronar pecadores

Qué linda viene la Virgen

Con sus bellos resplandores

Hoy nos viene a convidar

Para aquel jardín de flores

Del tronco nació una rama

Y de la rama una flor

De la flor nació la Virgen

Que es la limpia Concepción

Autorretrato

Cuando hay amor la tierra es blanda

Vicente Valero, ‘Arqueología’

Me gusta esta palabra que de pronto se viste con tu rostro

me detengo y te miro a los ojos: qué tan calmada tienes el alma

-te digo-, este día pareces una pradera con un lago de aguas mansas,

y qué de azul está tu cielo y qué tan blancas tus nubes,

cómo soplas apenas un silencio suave que avisa el mediodía.

Te miro bien porque habré de recorrer tus colinas

una tarde que hagas brisa, te miro bien,

porque ya sabes que te quiero.

Pienso que he de sembrar aquí una ceiba -te digo-,

y viendo al chupamirto sé que anidará

en la enredadera cuando amanezca

porque he de mirarte a todas horas –insisto-

porque la tierra es blanda y la siembra llega.