Cuadernillo de alabanzas

En este cuadernillo encontrarás las alabanzas populares que suelen entonarse durante el rezo del santo rosario en la zona oriente del Estado de México y de la enorme Ciudad. Muchas de estas alabanzas las escuché de mi abuela paterna, oriunda del suroeste de Puebla, en la región del Valle de Acatlán o mixteca baja, y otras de mi mamá, otras de las mujeres que la acompañaban durante el rezo del santo rosario.

Y, aunque aquí ya están reunidas, iré subiendo una por una para quien desee armar su propia selección.

Crisis

El sillón del terapeuta se ha convertido en un martillo inmisericorde

que repite una y otra y otra vez: hazte cargo de ti; qué quieres con la vida.

Pero se ha callado justo a la hora de la cita: las 6 en punto de la tarde

cuando llueve a mares en la selva donde ha sido invocado

                                           el bravo quetzal que revolotea en el jade

Pájaro que transmuta las memorias acomodaticias

y hace vida con la desmemoria de frases laberínticas que rezan maitines de tipo

                                                te quiero Dios mío, si aquí estuviera

Ese martillo es realmente un yunque: Debes aclarar tus ideas…

pero calla justo a la hora de la cita cuando llueve a mares en la selva.

El núcleo

«En lo más profundo de la conciencia, todos tenemos una especie de núcleo, inaccesible para nosotros mismos. En mi caso, es una ciudad. La cruza un río y está rodeada por una alta muralla de ladrillo. Los habitantes de la ciudad no pueden vivir fuera. Solo pueden salir los unicornios. Los unicornios absorben, como si fuera papel secante, los egos de los habitantes de la ciudad y los conducen al otro lado de la muralla. Por eso en la ciudad no hay egos. Y yo vivo en esa ciudad. Eso es todo.»

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, Haruki Murakami 2016

Buenos días, paloma blanca 1

Buenos días Paloma Blanca

Buenos días Paloma Blanca

hoy te vengo a saludar

saludando tu belleza

en tu reino celestial

Eres Madre del Creador

que a mi corazón encantas

gracias te doy con amor

buenos días Paloma Blanca

Niña linda, niña santa

tu dulce nombre alabar

porque eres tan sacrosanto

hoy te vengo a saludar

Reluciente como el alba

pura, sencilla y sin mancha

¡qué gusto recibe mi alma!

buenos días Paloma Blanca

Feliz guía del marinero

Eres tú estrella del mar,

En la tierra y en el cielo

Yo te vengo a saludar

Sapientísima Señora

En ti tengo mi esperanza

Bella y reluciente aurora

Buenos días Paloma Blanca

Pues que fuiste concebida

Sin la culpa original

Desde tu primer instante

En tu reino celestial

Preludio

Ofrecimiento

Rubén Bonifaz Nuño

A ti, para tu amor,

límite altísimo

de los oscuros límites del alma.

Para ti, de quien fuera

como un presagio conmovido el sueño;

pregunta sola a la que voy, vestido

con el claro temor de la certeza.

Para tu amor:

orilla temblorosa en la que nace

el silencio colmado,

la claridad calmada

que hasta el ángel más triste desconoce.

A ti, esperanza, ritmo

—¿resurrección acaso?—

llama que surge, ya de la ceniza;

espiga primordial, caricia, muerte.

A ti, para tu amor, van mis palabras.