Predicción

Mañana saldrá el corazón de su eje. Partirá la tierra en dos y sus polos magnéticos cambiaran su centro. Un maremoto sacudirá todas las costas de todos los continentes. Las montañas cederán a los collados y las praderas se tornarán abruptas. El cielo lloverá sangre. El dolor mismo del dolor conocerás. Y la indolencia pedirás como signo de paz, pues todo habrá cambiado en ti.

Amarás.

Amarás por única vez en tu vida. De la manera en que jamás imaginaste, pero que siempre has vivido. Amarás sin objeto amado. Amarás como yo amo: sin ser correspondido. Amarás en la desesperación y en el tormento; en la alegría y en la euforia. Amarás la mirada, el aliento, la palabra, el movimiento. Amarás la sombra. La presencia y la ausencia.

Herida

Elegí por unos días enmudecer,

dejar dormida la palabra filosa

y sacar tres pedazos de neftalina.

Hablé de amor. De cierto delirio

que cubre los rincones del cuerpo

como madreselva, permitiendo

que aves rapaces hagan su nido.

Pero decia: ‘deja que crezca, deja,

que pronto habrá muérdago

y cruzarás la puerta’ y cerré

también los ojos. No quería ver

lo que sucedía en mi cuerpo,

no quería ver lo que sucedía

en el mundo. No quería ver

cómo son en realidad los rostros.

¿Habré perdido la cordura?

Cadena

huyendo de antiguas creencias por no amarte

¿qué haré entonces si soy polvo enamorado

sal de fuego      punta de mundo inexistente

palabra sinsentido   luna caída sobre ríos?

la derecha esta desviada hacia la izquierda

y no existe a pesar de que la veo

la izquierda es un camino de llanto sinsentido

¿y tú? ¿y tú? para qué se habrán cruzado nuestras veredas

de humanos engreídos de la ciencia del espejo

para qué habría de responder mi alma

–no el cuerpo ni la idea sino el alma–

a eso incompresible que mostraste

te odiaría pero mi orgullo te protege

te amaría pero mi inoportuna conciencia me retira

maldeciría si, con el alma enfebrecida

apasionada por el dolor que no cabe ya en mi cuerpo

y me muero de un momento a otro

de tanta pena que no concibo

y vuelvo    vuelvo a la cordura de los creyentes que se salvan

por la ceguera de su cobardía

y acomodo al Dios según son mis dolencias

pero ahora no puedo mirarlo ni podría

con tanta violencia como siento en mí

que se levantan los océanos sobre la tierra

después de haber aparecido las señales en el cielo

y no pasa nada

y el mundo sigue tranquilo

y adentro muy dentro

donde no alcanzaría de mí ninguna forma

soporto un Apocalipsis que destruye un mundo para crear otro

que no es mío    que no quiero    que no conozco

pero que finalmente soy yo

construida por conjunciones ilativas que no dejan respiro

entre las ideas y los sentires     y estará bien ese nuevo mundo que soy

porque no cabrás nunca más tú entre mis memorias

no     nunca tendrás espacio

no entre las ruinas

lo mismo esa esperanza que sembraste

no se si muera o si viva

pero no en mí

nunca más tú después de esto

sólo las palabras –si la Palabra me quisiera

así con tanto huracán tanta ventisca

que enloquece–

las que encuentre por mi camino

Si no vuelves

le escribiré a Alfonsina o le robaré su vestido de mar

No a Gabriela

porque ella es muy feliz cantándole a sus niños

pero Alfonsina entenderá de esta locura

y si le robo su vestido

quien sabe

tal vez me lo regale o consiga algún otro parecido

–si la Palabra se me aleja entre mis andares

ires y venires en runas ruinas y altares que no tienen

un fin ni un camino–

Entonces ni me mires ni digas mi nombre

ah mi nombre

que siempre designó para mí a un desconocido

aunque para otros fue una ofensiva por la supervivencia

el nombre que en boca de un santo pareció Palabra

el nombre que nunca tuvo significado

que nunca amaste

y que tus labios nunca pronunciaron sino para maldecirme

con esa negación horrísona del amor que te pedí estúpidamente

sin llorar creyendo en mí  o en lo que era

y dejándote ir, estúpidamente, respetando tu libertad

maldita sea y luego ¿qué?

no es fácil ya este abandono

no es posible decir todavía que quizá vuelvas

Esta palabra suspende la rotación

el corazón no late

espera

nada se mueve y tan adentro se avecina un silencio devastador

de espanto

–que la Palabra me proteja–

eres la más cruel de las presencias

En una mirada


¿Cómo restaurar la humanidad

mientras asoma la tarde

me pregunto   cariño mío?

Si acaso estamos vivos

si cuando encontré tus ojos

nos leímos bien

Ayer brilló la luna y la contemplé

imaginando que permanecíamos uno junto a otro

con nuestros miedos y arrojos

Luego pensé en la gente del mundo

que sufre la violencia de tantas inquietudes

que tiene árida la esperanza

pero mitiga el hambre y la sed

el agotamiento y el sexo

sentada frente al televisor

y ante las injusticias

sólo exclaman ¡Es una pena!

¡Cuánta maldad hay en el mundo!

¡Qué Dios nos proteja!

Yo pienso en ti  cariño mío  mientras

lloro de tristeza  ¿Qué haremos juntos?

¿Qué haremos separados?

Afuera el hombre vive al día

camina con la celeridad del google glass

y la multitud de idiomas a cuestas

–¡Todo es progreso!–

Pero mi corazón se aprieta

Y pienso en ti   El presidente                  

el policía  el tendero

el vecino  el microbusero y la puta

jugando a que somos felices

a que la tierra gira   a que es suficiente

trabajar  coger  tomar cerveza

Y no digo nada que tú  cariño mío  no sepas

No digo nada que a ti  carne mía  no te duela

Y el ir y venir de mis pensamientos

que tan pronto van a ti   entibiando

con tu recuerdo mis piernas

se encamina a las niñas violadas

a los obreros con sus pies asalariados

a los que talan árboles y aniquilan ceibas

a los que han olvidado que sale el sol

por el oriente todavía

¡Cariño mío! ¿Qué haremos si apenas somos

una mota en la arena?

Desearía tener un cincel con punta universal

Cariño mío  ¿Qué haremos?

Si no puedes mirarme  si no puedo mirarte

¿Acaso se puede restaurar la humanidad?

¿Dónde hallaremos la esperanza? ¿Debe un ángel

tomar carne para consolarnos?

No tengo palabras que sean mías

Con tristeza enuncio

No tengo palabras que sean mías  cariño mío

Solo me quiebra mi pueblo

Solo me aturde esta querencia